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Talento, creatividad e innovación que IMPACTA

La II Feria Impacta reunió a estudiantes de distintos colegios para compartir proyectos que demuestran cómo la creatividad, la investigación y el pensamiento crítico pueden convertirse en soluciones reales con impacto social y humano.

La educación transforma realidades

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Había algo distinto en el ambiente desde temprano. No era solo el movimiento de estudiantes organizando sus stands, ni las conversaciones rápidas antes de cada presentación. Era esa mezcla de nervios y orgullo que aparece cuando alguien está a punto de mostrar algo que le importa de verdad.

La II Feria Impacta de Proyectos Personales reunió en la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito a estudiantes, docentes y familias alrededor de una idea poderosa: entender que la educación cobra sentido cuando se conecta con la vida real.

Más de 380 personas participaron en una jornada donde los proyectos dejaron de ser ejercicios académicos para convertirse en preguntas incómodas, soluciones posibles y conversaciones necesarias.

En medio de ese escenario, el vicerrector académico Oswaldo Castillo Navetty abrió el encuentro con unas palabras que terminaron marcando el tono de toda la feria:

“La Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito se fundó con la convicción de que la educación transforma realidades. Hoy, al verlos, confirmamos que esa transformación empieza mucho antes de la universidad. Empieza aquí, con ustedes.”

Y sí. Bastaba caminar entre los proyectos para entenderlo.

Había estudiantes hablando de impacto social, sostenibilidad, salud mental, tecnología, arte y comunidad con una seguridad que no nace de memorizar conceptos, sino de haber pasado meses haciéndose preguntas difíciles. Algunos explicaban prototipos; otros defendían investigaciones o contaban cómo una inquietud personal terminó convirtiéndose en una propuesta concreta.

Participaron estudiantes de los colegios Tilatá, San Viator, Marymount, Gimnasio del Norte y CIEDI, junto a invitados del Colegio Colombo Gales, Gimnasio Femenino y Gimnasio Los Portales. Pero más allá de los nombres y las instituciones, lo que realmente unió a todos fue la sensación de estar viendo jóvenes capaces de pensar el mundo con criterio propio.

La feria, realizada en alianza entre Marymount, Gimnasio del Norte y CIEDI, nació precisamente para eso: darle espacio al Proyecto Personal del Programa de los Años Intermedios del Bachillerato Internacional y reconocerlo como algo más grande que un requisito académico.

Porque detrás de cada proyecto había horas de incertidumbre, pruebas fallidas, cambios de rumbo y decisiones difíciles.

“No son proyectos para la nota. Son estudiantes identificando problemáticas de su entorno y atreviéndose a proponer soluciones con impacto social, académico y humano. Esto es formación para la vida”, afirmó Castillo durante su intervención.

La jornada también dejó ver algo que muchas veces se menciona en discursos, pero pocas veces se siente tan claramente: la educación escolar y la educación superior no son mundos separados. Aquí convivieron como parte del mismo camino.

Docentes acompañando sin intervenir demasiado. Padres escuchando con atención genuina. Estudiantes de grados menores observando lo que en unos años también podrían construir. Y universidades abriendo la puerta para que esas conversaciones tengan continuidad.

Uno de los momentos más significativos ocurrió precisamente en los espacios informales: después de cada presentación, cuando empezaban las preguntas. Ahí se veía el verdadero valor de Impacta. No en los stands perfectamente organizados, sino en la discusión que surgía alrededor de ellos.

¿Qué problema querías resolver?
¿Por qué elegiste ese tema?
¿Qué harías distinto?
¿Cómo convertirías esta idea en algo real?

Preguntas simples que terminaban llevando a conversaciones profundas.

Al cierre de la jornada, el mensaje volvió a ser el mismo con el que todo había comenzado: seguir preguntando, seguir creando y no perder la capacidad de incomodarse frente al mundo.

“Que esta feria no termine cuando se recojan los stands. Que siga en las aulas, en las alianzas entre colegios y en los proyectos que nacen de una conversación que empezó aquí”, concluyó el Vicerrector.

Y mientras los estudiantes desmontaban sus espacios, todavía quedaba la sensación de que algo importante había pasado.

No solo porque mostraron proyectos.

Sino porque, por unas horas, quedó claro que el talento joven no necesita esperar al futuro para empezar a transformar realidades.

En palabras del Vicerrector Académico:

Impacta nos emociona como universidad porque:

  1. Visibiliza lo que defendemos: aquí vemos indagación real y pensamiento crítico en acción. No son proyectos para la nota. Son estudiantes identificando problemáticas de su entorno y atreviéndose a proponer soluciones con impacto social, académico y humano. Esto es formación para la vida.
  2. Construye puentes: esta feria es la prueba de que la educación escolar y la educación superior no son mundos aparte. Son un mismo camino. Cuando promovemos el trabajo colaborativo entre instituciones, formamos la comunidad que Colombia necesita: una que piensa, crea y transforma en equipo.
  3. Aquí nace el futuro ingenio: en la Escuela creemos que un ingeniero, un matemático, un economista o un administrador de empresas se forja desde que aprende a hacerse preguntas difíciles. El Proyecto Personal del Programa de los Años Intermedios (PAI) es semillero de esa actitud. Hoy vemos prototipos, investigaciones y propuestas que mañana pueden convertirse en patentes, políticas públicas o emprendimientos.