
El XXII Encuentro de Ingeniería Mecánica de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito arrancó con algo que pocas veces pasa en un mismo espacio: estudiantes, profesores, pilotos, preparadores y mecánicos hablando el mismo idioma. El de los fierros, la ingeniería y las ganas de seguir aprendiendo.
Más que una agenda académica, el encuentro terminó convirtiéndose en una conversación abierta sobre cómo ha cambiado el automovilismo, qué exige hoy la ingeniería mecánica y por qué el trabajo práctico sigue siendo tan importante como la teoría.
Uno de los momentos más interesantes fue ver a distintas generaciones cruzarse alrededor de una misma pasión. Desde quienes crecieron afinando motores “al oído”, hasta quienes hoy trabajan con telemetría, simulación y adquisición de datos en tiempo real.
Ahí estaba Jorge Cortés Mora, múltiple campeón nacional y 16 veces ganador de las 6 Horas de Bogotá, recordando una época donde no existían sensores ni software de análisis y todo dependía de la experiencia, el oído y la capacidad de improvisar en pista.

Del otro lado estaba una generación que hoy trabaja con simulación, electrónica y análisis de datos para desarrollar carros más rápidos y eficientes. Como Diego Esteban Viveros Benavides, fundador de DV Racing, quien habló del trabajo detrás de construir vehículos de competición desde cero y cómo la ingeniería moderna mezcla diseño, materiales, dinámica, aerodinámica y software.
También participó Felipe Augusto Murcia Moreno, preparador especializado en motores de competencia, quien insistió en algo que se repitió durante toda la jornada: en el automovilismo nadie puede quedarse solamente con “su parte”.

Un motor no funciona aislado del chasis, la suspensión, la aerodinámica o la electrónica. Todo está conectado.
Y entre todas esas voces destacó también la de Lizz Restrepo, piloto profesional y creadora de contenido, que habló desde la experiencia de abrirse camino en un entorno históricamente dominado por hombres. Su intervención conectó mucho con los estudiantes porque aterrizó el automovilismo a algo más cercano: aprender haciendo, equivocarse, modificar carros propios, entender cómo responde un vehículo y compartir el proceso sin romantizarlo.
Más que hablar de velocidad, los invitados coincidieron en algo: hoy el automovilismo es una mezcla de mecánica, electrónica, análisis de datos, materiales, estrategia y toma de decisiones en tiempo real.

La tecnología cambió completamente la forma de trabajar. Antes un mecánico detectaba problemas por vibraciones, temperatura o sonido. Hoy existen sensores, mapas de telemetría y software capaz de analizar una vuelta completa en segundos. Pero todos insistieron en que ninguna herramienta reemplaza el criterio técnico ni la capacidad de interpretar lo que está pasando.
Otro punto que se repitió fue la importancia de las habilidades prácticas. Saber desmontar, medir, probar, interpretar datos, entender cómo responde un carro y trabajar bajo presión sigue siendo igual de valioso que dominar la teoría.

Los profesores también tuvieron un papel importante durante el encuentro. No solo por la organización del evento, sino porque muchas de las conversaciones giraron alrededor de cómo formar ingenieros más completos y más conectados con la industria real.
En medio de motores, suspensión, telemetría y anécdotas de pista, quedó una idea clara: la ingeniería mecánica sigue evolucionando rápido y quienes entren hoy a esta industria van a trabajar en un mundo donde conviven la experiencia clásica del taller con simulación, software, sensores y análisis de datos.
Y justamente por eso encuentros como este siguen teniendo sentido. Porque ponen a conversar a quienes llevan décadas en las pistas con quienes apenas están empezando a construir su camino en la ingeniería y el automovilismo.
Al respecto, en sus palabras de bienvenida, la Rectora, ingeniera Myriam Astrid Angarita Gómez dijo a los asistentes:

"La ingeniería mecánica desempeña hoy un papel estratégico frente a los grandes desafíos contemporáneos. La transición energética, la automatización industrial, la manufactura avanzada, la movilidad inteligente, la robótica, la biomecánica, la inteligencia artificial aplicada a procesos productivos y el desarrollo de tecnologías sostenibles están redefiniendo la manera en que vivimos, producimos y nos relacionamos con el entorno. Lo vemos en países como China, que lidera procesos de manufactura inteligente, automatización y electromovilidad.
En Europa, donde la ingeniería impulsa modelos de sostenibilidad, eficiencia energética y economía circular. Y en Estados Unidos, donde la integración entre industria, investigación y emprendimiento tecnológico continúa transformando sectores como el aeroespacial, el energético, el de la salud y el del deporte motor. Las actividades de esta agenda reflejan claramente esta visión.
Un panel sobre motores nos recuerda cómo la ingeniería integra aerodinámica, materiales, manufactura, análisis de datos y desempeño humano en escenarios de alta exigencia tecnológica. Las conferencias en energía, biomecánica, electricidad y educación evidencian cómo la ingeniería mecánica dialoga hoy con múltiples disciplinas y sectores estratégicos. Los concursos de Elevator Pitch y Aquabot destacan la importancia de comunicar ideas, trabajar colaborativamente y convertir el conocimiento en innovación aplicada.

Asimismo, las exposiciones de diseño, sistemas mecánicos, manufactura, Smart Fest y la Feria del Autómata constituyen una muestra del talento, la creatividad y la capacidad de nuestros estudiantes para transformar conceptos en prototipos, sistemas y soluciones reales. Quiero destacar especialmente el esfuerzo de estudiantes, docentes, directivos y colaboradores que hicieron posible este encuentro. Cada proyecto expuesto, cada competencia, cada simulación, cada prototipo y cada conversación que tendrá lugar aquí representan horas de trabajo, disciplina, curiosidad y compromiso con la excelencia.
Porque, al final, la ingeniería mecánica no se trata únicamente de máquinas, sistemas o procesos; se trata de personas capaces de imaginar, diseñar y construir un mejor futuro para la sociedad".

Y esto apenas arrancó. El XXII Encuentro de Ingeniería Mecánica se vive durante dos días completos donde la Escuela se convierte en un laboratorio abierto de ideas, prototipos, innovación y cultura automotriz.
La agenda sigue con el Ciclo de Conferencias en Mecánica aplicada en energía, eléctrica, biomédica y educación; el Concurso Elevator Pitch; el Concurso de Aquabot; actividades de integración para toda la comunidad de Ingeniería Mecánica; la Exposición de Proyectos de Diseño de Sistemas Mecánicos (DSME); la Exposición de Proyectos de Manufactura – Proyecto Integrador 2 (PR2IM); la Feria del Autómata “Japón, historia, mito y tradición en movimiento”; Smart Fest; SpringRace MDF; y el cierre con la premiación final del encuentro. Más que un evento académico, es una muestra de cómo la ingeniería se piensa, se diseña, se prueba y se vive hoy.