En el marco de la conmemoración de los 139 años de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), la ingeniera Myriam Astrid Angarita Gómez, Rectora de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, recibió la condecoración en el grado de Gran Cruz de la Orden al Mérito Julio Garavito, una de las más altas distinciones que otorga la ingeniería nacional.

La imposición de la banda y la entrega de los escudos estuvieron a cargo de la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas Mantilla, en representación del Presidente de la República, y del presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Hernando Monroy Benítez, durante una ceremonia especial realizada en la sede de la SCI.
La condecoración reconoce la invaluable contribución de la ingeniera Angraita Gómez a la formación de generaciones de profesionales, al fortalecimiento de la educación superior y al desarrollo científico, tecnológico y social del país. Acompañada por su familia y por miembros fundadores de la Escuela Colombiana de Ingeniería, recibió este homenaje como símbolo de una trayectoria ejemplar marcada por el conocimiento, la excelencia académica y el servicio a Colombia.

Al recibir la distinción, la rectora expresó que este reconocimiento trasciende el ámbito personal y representa a toda una comunidad académica construida durante décadas. Destacó que la condecoración honra también a los graduados de la Escuela y, de manera especial, a las mujeres ingenieras y profesionales que, con valentía, honestidad, liderazgo y dedicación, contribuyen cada día a la transformación de la sociedad y abren caminos para las nuevas generaciones.
La apertura de la ceremonia estuvo a cargo del presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Hernando Monroy Benítez, quien realizó un recorrido por la historia de la agremiación desde su fundación en 1887. Durante su intervención destacó el legado de quienes dieron origen a la institución y recordó el papel fundamental que la ingeniería ha desempeñado en la construcción de la Nación, contribuyendo al desarrollo de la infraestructura, la modernización del territorio y el progreso económico y social del país.

Por su parte, la ministra de Transporte ofreció una reflexión sobre la trascendencia histórica de la ingeniería colombiana. Invitó a los asistentes a imaginar la Colombia de finales del siglo XIX, una nación fragmentada por conflictos, con altos índices de analfabetismo y enormes limitaciones de conectividad, para dimensionar el significado de una institución que hoy cumple 139 años de existencia.
Con un mensaje cercano y emotivo dirigido a los ingenieros e ingenieras del país, la ministra destacó que la ingeniería ha sido una de las fuerzas transformadoras más importantes de la historia nacional. Señaló que detrás de cada ferrocarril, carretera, puente, puerto, aeropuerto o muelle existe una vocación de servicio que ha permitido acercar territorios, conectar comunidades, impulsar la economía y generar oportunidades para millones de colombianos.

Más allá de las cifras y de las obras físicas, afirmó que el verdadero valor de la ingeniería se refleja en su capacidad para cambiar vidas, facilitar la movilidad de las personas, fortalecer las economías regionales y contribuir a la construcción de una sociedad más integrada y equitativa. Asimismo, expresó su admiración por los profesionales que llevan su conocimiento a los lugares más apartados del país, enfrentando desafíos técnicos, geográficos y sociales para hacer realidad proyectos que transforman comunidades enteras.
La ministra también destacó los avances alcanzados en materia de infraestructura durante los últimos años, reconociendo el papel determinante de los ingenieros en el desarrollo de proyectos aeroportuarios, portuarios, fluviales y viales que fortalecen la conectividad y promueven el crecimiento regional. Sin embargo, enfatizó que el mayor legado de la ingeniería no está en las obras mismas, sino en su capacidad para generar bienestar, oportunidades y desarrollo para las personas.

Al concluir su intervención, expresó un profundo sentimiento de gratitud hacia la comunidad de ingenieros e ingenieras de Colombia, a quienes calificó como protagonistas silenciosos de las grandes transformaciones nacionales. Señaló que cada proyecto ejecutado representa una muestra de compromiso con el país y que el trabajo de estos profesionales constituye una de las contribuciones más valiosas para construir una Colombia más conectada, más competitiva y con mayores oportunidades para todos.
El reconocimiento a la trayectoria de la ingeniera Myriam Astrid Angarita Gómez lo es tambipen para la labor de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, institución que durante décadas ha formado profesionales comprometidos con la excelencia, la innovación y el desarrollo del país.
"La distinción entregada simboliza no solo una vida dedicada a la educación y a la ingeniería, sino también el reconocimiento al liderazgo de las mujeres que, desde el conocimiento y el servicio, continúan contribuyendo a la construcción de una mejor Colombia", dijeron invitados a la ceremonia.