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TERREMOTO EN COLOMBIA AGOSTO 2026

¡Comienza la tarea de la Escuela en Pereira!

Profesores, investigadores y graduados de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, en alianza con Asocapitales, se desplazaron este fin de semana hacia Pereira para iniciar la evaluación técnica de estructuras afectadas por el sismo del 10 de agosto. Este es el relato de cómo se organizó y ejecutó el primer despliegue.

Desde las grietas comienza el trabajo de la Escuela

TERREMOTO EN COLOMBIA AGOSTO 2026

La primera lección

Nadie les enseñó, en las aulas de la Escuela, cómo se despide uno de una hija, una esposa o un padre antes de subir a un avión ligero rumbo a una ciudad en emergencia. Eso no está en ningún pénsum. Y sin embargo, ahí estaban: sábado 15 de agosto, siete de la mañana, en la pista del aeropuerto de Guaymaral, con la maleta en una mano y, en la otra —aunque no se viera— el corazón entero de sus familias.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ya deja un saldo que crece cada día: 281 fallecidos, 3.971 heridos, 379 desaparecidos, 44.936 familias afectadas y más de 102.105 personas que hoy no saben con certeza si el lugar donde vivían sigue siendo seguro. Detrás de cada una de esas cifras hay una puerta que nadie se atreve a cruzar sin que un ingeniero antes diga: "puede entrar" o "no, todavía no".

Ese es exactamente el vacío que la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, en alianza con la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), decidió empezar a cerrar, con un despliegue de profesionales en estructuras, ingeniería sísmica y geotecnia hacia Pererira, Manizales, Cali.

TERREMOTO AGOSTO 10-2026

Una convocatoria que superó las expectativas

"Cuando lanzamos la convocatoria interna no esperábamos la respuesta que tuvimos. Decenas de graduados, algunos que llevan años sin pisar un salón de la Escuela, escribieron el mismo día ofreciéndose a viajar. Eso nos recordó para qué formamos ingenieros en este país", señaló Diego Sánchez Fonseca, Vicerrector Administrativo de la Escuela.

El grupo de voluntarios comparte un mismo origen: son graduados de la Escuela Colombiana de Ingeniería, formados en sus programas de pregrado y posgrado en ingeniería civil, con especializaciones y maestrías en estructuras o geotecnia. Hay profesores que hoy enseñan las mismas materias que alguna vez cursaron como estudiantes, investigadores vinculados a los grupos de investigación en riesgo sísmico y comportamiento estructural de la institución, y graduados que ejercen en el sector privado —algunos como profesionales independientes, otros al frente de sus propias firmas de ingeniería— y que pidieron permiso en sus empresas, sin dudarlo, para poder viajar.

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Lo que los une no es solo la disposición a desplazarse, sino algo más silencioso: entender, en el mismo instante en que leyeron la convocatoria, que se habían formado exactamente para un momento como este. Leer una grieta, evaluar el estado de una columna, determinar la capacidad remanente de una cimentación después de un sismo, exige el mismo rigor con el que fueron formados en las aulas de la Escuela —solo que ahora la nota no la pone un profesor, sino la seguridad de una familia. Antes de viajar, todos completaron una jornada de nivelación técnica sobre la normativa vigente en evaluación de daños y riesgo sísmico, y recibieron una guía elaborada por la institución para unificar los criterios de evaluación estructural en cada ciudad.

Primer grupo: sábado 15 de agosto, 7:00 a.m.

El primer contingente llegó al aeropuerto de Guaymaral a las siete de la mañana, con la calma un poco impostada de quien ya se despidió en la puerta de su casa y todavía la lleva encima.

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Pasadas las ocho despegaron en un vuelo ligero hacia Pereira, facilitado por Patrulla Aérea, cuyos pilotos se vincularon de manera voluntaria al operativo y se sumaron, sin que nadie se los pidiera, a la causa. La decana de Ingeniería Civil, Nancy Torres, encabezó la despedida y entregó personalmente los kits de trabajo a cada integrante, en un gesto que resumía, sin necesidad de discursos, veinte años de una Escuela que hoy ve a sus graduados responder al llamado.

Conformaron este grupo:

  1. Juan Sebastián Gamboa
  2. José Luis Cárdenas Pérez
  3. Leidy Paola Benítez Robayo
  4. Diana Marcela Suárez Lineros
  5. José Ignacio Nieto García
  6. Luis Alberto Piñeros Linares
  7. Kevin Andrés Tami Torres
  8. Lidy Katerine Mendoza Díaz
  9. Manuel Alejandro Chisco

Segundo grupo: sábado 15 de agosto, mediodía

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Al mediodía, sin la solemnidad del amanecer pero con la misma determinación, un segundo grupo tomó el mismo camino hacia Pereira:

  1. Camilo Andrés Perdomo Horta
  2. Juan Camilo Martínez Hoyos
  3. Marcelo Páez Escobar
  4. Leidy Catalina Rodríguez Castro

El primer día de trabajo en Pereira

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José Ignacio Nieto García, integrante del primer grupo, asumió además el rol de líder logístico de la misión y enlace directo con las autoridades locales. Su balance del primer día, contado esa misma noche, tiene el tono de quien ya sabe que lo que viene no será fácil, pero lo dice sin dramatismo, con la serenidad de quien confía en el trabajo que hay por delante.

Tras la llegada de tres vuelos de carácter humanitario durante la jornada, el equipo se instaló hacia el mediodía en una mesa de trabajo de entre dos y tres horas con actores públicos y privados: de un lado, la Escuela y especialistas del sector privado en estructuras; del otro, la Secretaría de Desarrollo, el IDIGER y la Unidad de Gestión del Riesgo. De ese análisis conjunto se definió como prioridad la infraestructura educativa: la evaluación, edificio por edificio, de colegios y universidades públicos y privados, con miras a determinar condiciones de habitabilidad y permitir la reactivación académica de la ciudad.

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También quedó definida la metodología operativa: seis equipos trabajando en paralelo, en jornadas continuas de doce horas, de seis de la mañana a siete de la noche, con cierre diario mediante balance conjunto y comunicación constante con las autoridades locales. Con este esquema, la meta para los primeros días en Pereira es verificar el estado de cerca de 100 instituciones educativas entre colegios y sedes universitarias, públicas y privadas —cien puertas, cien comunidades escolares esperando la misma respuesta.

"Ese fue el día uno. Mañana empezamos trabajo de campo y vamos avanzando", indicó Nieto al cierre de la primera jornada, con la planta eléctrica del punto de operaciones, ya lista para el domingo.

Tercer grupo

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A las ocho de la mañana del domingo, la Rectora de la Escuela, Myriam Astid Angarita Gómez, despedirá personalmente al tercer grupo de ingenieros que partirá hacia la zona de emergencia. No será un protocolo: será una Rectora despidiendo, uno por uno, a quienes en unas horas estarán caminando entre grietas y escombros con el nombre de la Escuela puesto encima.

  1. Daniel José Puentes
  2. Claudia Janeth Cruz
  3. Vladimir Malagón Nieto
  4. Camilo Andrés Burgos
  5. Rafael Mauricio Salgado
  6. Leidy Andrea Africano
  7. Mauricio Morales Balaguera
  8. Javier Alejandro Orozco Carrillo
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Lo que sigue

Ninguno de ellos llegó a Pereira buscando reconocimiento. Llegaron con un casco, una guía técnica y la certeza silenciosa de que su firma en un formulario puede significar que una familia vuelva a dormir en su casa, o que un colegio abra sus puertas de nuevo. Jóvenes y veteranos, profesores y empresarios, todos comparten hoy el mismo apellido: son ingenieros de la Escuela.

La institución continúa revisando los perfiles de los demás voluntarios que respondieron a la convocatoria interna, con el propósito de conformar nuevos grupos según evolucionen las necesidades reportadas por los territorios, y hace un llamado a los entes territoriales interesados a establecer contacto directo con la Escuela y con Asocapitales para articular esta colaboración. Este primer despliegue no cierra el proceso: lo abre.