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54 años de la escuela

Ítaca como metáfora: la Rectora Angarita y su paso por la Escuela en la conmemoración de los 54 años

En la ceremonia de aniversario se entregaron diplomas por categorización docente y escudos por años de servicio, cada uno asociado a un árbol. La Rectora Myriam Angarita aprovechó para hacer un balance de su gestión con la imagen de la Odisea.

54 AÑOS DE LA ESCUELA COLOMBIANA DE INGENIERÍA JULIO GARAVITO

En el marco de la conmemoración de su quincuagésimo cuarto aniversario de fundación, la Universidad Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito celebró este martes una ceremonia en el Aula Máxima Otto de Greiff, del Edificio Ricardo Quintana Sighinolfi.

Abrió el acto la Rectora, ingeniera Myriam Astrid Angarita Gómez, con un discurso en el que habló de su vida y de su paso por la institución. Después se entregaron los diplomas por la categorización de profesores como instructores, asistentes y asociados, y los escudos por años de servicio a profesores y personal administrativo. La jornada concluyó con un acto cultural y un coctel.

La mesa directiva estuvo presidida por la Rectora; el cofundador de la Escuela, ingeniero Ricardo Quintana Sighinolfi; Oswaldo Castillo Navetty, Vicerrector Académico; el ingeniero Diego Sánchez Fonseca, Vicerrector Administrativo, y la ingeniera Patricia Salazar Perdomo, secretaria General de la Escuela.

Una Ítaca con la Escuela adentro

54 años de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito

La rectora Myriam Astrid Angarita tituló su intervención El regreso a Ítaca. Con la imagen del regreso de Odiseo en la Odisea habló de lo que se recibe en una travesía: lo aprendido, una comprensión distinta de uno mismo y el recuerdo de quienes caminaron al lado. Su propia Ítaca, explicó, está “en mi familia, en los afectos que me sostienen y en el tiempo que deseo dedicar de nuevo a la lectura y a la reflexión”.

Pero la Escuela también hace parte de ese destino. “Aquí fui estudiante. Aquí recibí una formación que ha acompañado mi vida. Haber podido regresar para servirla desde la rectoría ha sido un privilegio que guardaré siempre con gratitud”, dijo.

A lo largo de su intervención recurrió a otras escenas del poema. Con Telémaco y Mentor habló del acompañamiento; con Penélope y su telar, del trabajo paciente que protege lo valioso; y con Odiseo atado al mástil, de la necesidad de aceptar ayuda: “También quien orienta necesita ser acompañado”.

54 AÑOS DE LA ESCUELA COLOMBIANA DE INGENIERÍA JULIO GARAVITO

Su gestión, dijo, se guio por la “educación con propósito”, el hilo “que nos ayudó a relacionar las decisiones”. Entre los avances mencionó la transición a planes de ocho semestres, los marcos para la educación virtual e híbrida, el lanzamiento de EscuelaTEC, la propuesta de una escuela para niñas, niños y adolescentes científicos y emprendedores, y HELIX-A, el ecosistema que articula investigación, innovación y emprendimiento.

Destacó el voluntariado técnico de profesores y graduados tras la emergencia sísmica: “Allí el conocimiento se puso al servicio de comunidades que necesitaban orientación”. En lo administrativo, resaltó la implementación de categorías, niveles y escalas salariales.

La ingeniera Myriam Astrid fue franca sobre lo que falta: “Estos avances conviven con asuntos pendientes”.

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Entregar la rectoría, agregó, “significa también dejar claridad sobre lo realizado y sobre lo que necesita continuar, para que quienes asuman la siguiente etapa puedan decidir con criterio propio”. Y relativizó su propio papel: “Cada avance pertenece a una obra que comenzó mucho antes de nosotros y que continuará después”.

A los profesores y colaboradores que recibieron reconocimientos les dijo que “cada quinquenio reúne mucho más que años de vinculación. Reúne trabajo, aprendizajes, dificultades superadas y afectos”. Y sobre quienes atienden la vida diaria del campus afirmó: “Un proceso bien resuelto, una orientación clara y una atención amable también educan”.

EL REGRESO A ÍTACA

Escudos con savia

Este año, los escudos por años de servicio tuvieron un significado especial: cada uno se asoció a un árbol que simboliza esa etapa.

  • 5 años: Yarumo blanco o plateado (Guarumo o Yagrumo), que florece por primera vez al alcanzar la madurez reproductiva, hacia los cinco años.
  • 10 años: Pino colombiano o Romerón, considerado juvenil hasta esa edad.
  • 15 años: Guayacán rosado, que requiere ese tiempo para alcanzar su porte final.
  • 20 años: Palma caminante, que produce y reemplaza raíces a lo largo de su vida y así se desplaza en busca de luz o de suelo más fértil.
  • 25 años: árbol de caucho, nativo de la cuenca del Amazonas, que hacia esa edad deja de producir látex de forma industrial.
  • 30 años: Roble Negro, endémico de Colombia, que alcanza su madurez óptima de semillas a los 30 años.
  • 35 años: Olivo, especie longeva capaz de vivir miles de años. Su ciclo de rendimiento comercial se inicia hacia los 35 años, cuando consolida su estructura óptima, su copa alcanza el desarrollo ideal y ofrece cosechas de aceitunas abundantes y constantes.
  • 45 años: Alcornoque, que llega a su esplendor productivo cuando comienza a dar el corcho de reproducción, con la flexibilidad, finura y calidad para fabricar los tapones de las mejores botellas de vino del mundo.

Hubo dos reconocimientos especiales: a Eusebio Marcos Mora, por 45 años como auxiliar de mantenimiento y conservación, y a Jorge Heliodoro Cañas Sepúlveda, coordinador editorial, quien tras 30 años en la Escuela emprende nuevos rumbos.

Un regreso con gratitud

54 AÑOS DE LA ESCUELA COLOMBIANA DE INGENIERÍA JULIO GARAVITO

La Rectora cerró agradeciendo a los fundadores, al Claustro, al Consejo Directivo y al Consejo Académico, a estudiantes y graduados, y a su familia, a la que dedicó sus últimas palabras: “Hoy regreso a ustedes con el deseo de compartir más tiempo y con la riqueza de lo vivido”.

Su despedida llegó con una promesa: “Seguiré vinculada a la Escuela desde el afecto, la gratitud y la convicción de que educar es una de las formas más fecundas de servir”. Y con la imagen que dio nombre a su discurso: “Al regresar a Ítaca, comprendo que el mayor regalo de esta travesía ha sido compartirla con ustedes”. Los asistentes respondieron con un aplauso prolongado.