
La pregunta que la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito ha hecho suya desde sus orígenes, cómo poner el conocimiento al servicio de Colombia, tuvo este martes una respuesta con nombre propio: HELIX-A (Science, Technology and Innovation Ecosystem). Es el ecosistema que reúne laboratorios, investigadores, empresas y aliados para convertir los retos del país en investigación aplicada, transferencia tecnológica y emprendimiento de base tecnológica.
"La investigación sigue siendo el origen: amplía el conocimiento, fortalece la formación y desarrolla capacidades científicas", afirmó la Rectora, Myriam Astrid Angarita Gómez. "Queremos que, cuando sus resultados tengan potencial de aplicación, encuentren también condiciones para convertirse responsablemente en tecnologías, emprendimientos, mejores prácticas y soluciones que generen valor para la sociedad".

HELIX-A no parte de cero. Se apoya en más de cinco décadas de trayectoria, desde 1972, y en cerca de 70 laboratorios y centros de excelencia, 16 grupos de investigación y unos 32 semilleros. Se organiza en cinco núcleos estratégicos: inteligencia digital; energía y sostenibilidad; territorios inteligentes; salud y bioinnovación; e industria del futuro.
Su apuesta es cerrar la brecha entre investigación y aplicación con laboratorios y prototipado, innovación abierta, codesarrollo con empresas, incubación y aceleración de startups, y protección de la propiedad intelectual.
Las empresas podrán plantear sus retos, pedir diagnósticos tecnológicos en sus organizaciones o presentarse con la Escuela a convocatorias de MinCiencias, el Sistema General de Regalías y fuentes internacionales.

NOVA HUB acompañará las iniciativas con potencial de emprendimiento, y el Distrito Universitario Tecnológico de Bogotá será el horizonte para conectar el trabajo con la ciudad.
Para la Rectora, la clave no está en la infraestructura. "Los espacios, laboratorios y equipos serán importantes. Su verdadera fuerza estará en las personas que logre reunir, en la confianza que construya entre ellas y en la calidad de los proyectos que puedan realizar juntas", dijo.
El ingeniero Luis Eduardo Rodríguez Cheu, director de Investigación e Innovación, presentó el ecosistema. En el acto se firmaron además los convenios con los aliados tecnológicos 3D Solutions, Excellentiam, Robotics 4.0 y K-Intangibles.
El lanzamiento coincidió con el tercer Diálogo para la Inspiración de la Cátedra Luis Carlos Sarmiento Angulo, el espacio con el que la Escuela honra a su benefactor fundador y acerca a los estudiantes a preguntas reales y que en esta oportunidad tuvo como invitado al Centro de Tratamiento e Investigación sobre cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo (CTIC). Tras las ediciones dedicadas a la energía y a la infraestructura, esta vez el tema fue la salud: los retos y oportunidades para construir mejores condiciones de atención del cáncer en Colombia.

El momento central fue la firma del convenio entre la Escuela y el CTIC, primer aliado del ecosistema HELIX-A. El director ejecutivo del CTIC, Rafael Antonio Sánchez París, dio la conferencia magistral. Su presentación partió de la idea de que "la realidad del cáncer nos desafía" y de que "la ciencia y la humanidad nos impulsan a transformar".
Con cifras de la ESMO, mostró que los casos nuevos en el mundo aumentarán 70 % hacia 2050, mientras que la supervivencia a cinco años ya ronda el 70 %, gracias al diagnóstico oportuno y al control de factores de riesgo. La brecha, planteó, está en los países en desarrollo, donde pesan el diagnóstico tardío, el déficit de especialistas, la infraestructura insuficiente y los trámites.
Al llegar a Colombia, las cifras de la Cuenta de Alto Costo que expuso muestran la dimensión del problema: 651.589 casos prevalentes de cáncer entre asegurados (a octubre de 2024) y unos 62.000 casos nuevos en un año. Entre las mujeres, el cáncer de mama es el más frecuente, con 26,34 %.

Las medianas de oportunidad reportadas para 2024 son de 30 días entre la sospecha y el diagnóstico, y de 48 días entre el diagnóstico y el primer tratamiento. Su presentación identificó cinco desafíos estructurales del sistema: acceso oportuno y continuo, gestión de la información, desigualdad territorial, prevención insuficiente y articulación débil entre actores.
También mostró el costo social de la enfermedad. En un estudio de 348 pacientes en Bogotá, Pasto y Manizales, 31,6 % dejó de trabajar y 14,7 % cambió de ciudad para recibir atención.
Frente a ese panorama, el CTIC presentó su respuesta: un centro monográfico que, en palabras de su presentación, busca "hacer cosas distintas para lograr resultados distintos". Uno de sus pilares es el modelo de navegación, con enfermeras que acompañan a cada paciente.

El centro reportó 9.325 pacientes navegados y una tasa de abandono del tratamiento de 0,04 %, junto con un tiempo promedio histórico de 17,6 días para iniciar tratamiento (meta: 30 días). Con corte a abril de 2026, ha atendido a 26.495 pacientes, con 145.099 consultas especializadas, 8.484 cirugías y 43.878 sesiones de radioterapia. En 2025 evaluó a 4.868 pacientes en juntas multidisciplinarias y ha realizado 4.070 mamografías. El 78 % de sus pacientes son de Bogotá y el 22 %, de otras ciudades y del exterior.
Panel y desafíos

Luego el panel con el Ministerio de Salud, el CTIC y la academia llevó el tema a la práctica. Sandra Ximena Franco, directora Clínica del CTIC, planteó que el reto es acortar el tiempo entre el síntoma, el diagnóstico y el tratamiento: en cáncer de mama, entre 30 y 40 % de los pacientes se tratan en estadio tres en Colombia, frente a 15-17 % en Estados Unidos.
Andrés Felipe Cardona, director de Investigación y Educación, señaló que el país tiene cerca de 265 oncólogos para unos 52 millones de habitantes y pidió formar perfiles que conecten medicina, estadística, ingeniería e inteligencia artificial.
Milena Parra, directora de Cuidado, advirtió que las alertas tecnológicas solo sirven si hay una persona que las atienda.
Ana María Gómez, coordinadora del Programa de Ingeniería Estadística, recordó que la inteligencia artificial depende de datos clínicos consistentes, y Andrea Yanira Rodríguez Rodríguez, del Ministerio de Salud, propuso una red nacional de datos e innovación en cáncer.
De la conversación a la acción
Ahí se encuentran la Cátedra y HELIX-A. "La Cátedra convoca la conversación y plantea una pregunta que merece nuestra atención; HELIX-A busca reunir las capacidades y los aliados para estudiarla, experimentar y construir respuestas", explicó la Rectora. Y resumió: "El diálogo nos inspira. La investigación nos ayuda a comprender. La colaboración nos permite actuar".

La pregunta es el tercer reto de la Cátedra, presentado por el doctor Sánchez París y el Vicerrector Académico, Oswaldo Castillo Navetty: cómo diseñar un modelo centrado en la paciente que permita detectar, diagnosticar e iniciar tratamiento a tiempo en cáncer de mama y de cuello uterino en mujeres del centro-oriente colombiano, reduciendo las barreras de acceso y el abandono.
El planteamiento incluye educación y percepción de riesgo, identificación de mujeres con tamizajes incompletos, rutas más cortas, coordinación entre aseguradores, prestadores y entidades territoriales, seguimiento digital y acceso a nuevas tecnologías y tratamientos.

El CTIC aporta su experiencia clínica, su modelo de navegación y su uso de inteligencia artificial en diagnóstico, y la Escuela aporta ingeniería, analítica de datos y capacidad de prototipado. A los estudiantes, la Rectora les pidió escuchar a las pacientes, a los profesionales de la salud y a las comunidades, porque una solución "cobra valor cuando responde a una necesidad real y respeta a las personas a quienes busca servir".
La jornada cerró con un recorrido por cinco de los 70 laboratorios de la Escuela a cargo del ingeniero Franklin Ignacio Páez Rivera, Coordinador de Innovación y Transferencia. Y con una idea que la Rectora dejó como norte: "Detrás de cada desafío de innovación hay personas cuya vida puede mejorar con nuestro trabajo".