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BANNER - I CONGRESO DE POBREZA Y DESIGUALDADES EN TRANSFORMACIÓN - ECONOMÍA (5)

Academia y Estado decidieron hablar sobre la pobreza extrema y juntos analizaron el tema

Con cifras, advertencias y un llamado a “medir bien”, arrancó en Bogotá el I Congreso de Pobreza y Desigualdades en Transformación, organizado por la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito y la Secretaría Distrital de Planeación.

Hablar de la pobreza puede resultar incómodo y hasta aterrador, como la pobreza misma. Pero precisamente por eso, la academia y el Distrito decidieron sentarse en la misma mesa. Según contó la Alcaldía, durante años intentó articularse con las universidades, y esta es la primera vez que lo logra en un congreso de este tipo. La apuesta es que el Estado y la academia sostengan discusiones sanas, rigurosas y llenas de conocimiento, y que este sea el primero de muchos encuentros.

La Rectora Myriam Astrid Angarita Gómez abrió la jornada con una advertencia sobre el tono de la conversación. “Hablar de pobreza y desigualdad exige rigor, pero también sensibilidad”, dijo ante investigadores, estudiantes y servidores públicos. Y agregó: “Detrás de cada indicador hay una familia que organiza sus gastos para llegar al final del mes”.

Las cifras, entre el avance y la tarea pendiente

La rectora recordó que, según el DANE, la pobreza monetaria en Colombia fue de 28,0 % en 2025, frente a 31,8 % en 2024, y que la pobreza monetaria extrema llegó a 9,6 %. Pidió estudiar con cuidado qué explica la mejora y qué hace falta para sostenerla, porque “que más de una cuarta parte de la población permanezca en pobreza monetaria nos exige mantener la atención y el esfuerzo”.

La mirada multidimensional mostró la brecha territorial. En 2025, el 9,9 % de la población estaba en pobreza multidimensional, pero la incidencia fue de 6,3 % en las cabeceras y de 22,4 % en los centros poblados y el rural disperso. “El lugar donde se nace y se vive sigue marcando profundamente las oportunidades”, señaló Angarita Gómez, quien insistió en que “medir bien es una responsabilidad ética”, pues lo que no se reconoce “puede quedar fuera de las prioridades”.

Al hablar del papel de la universidad, la rectora planteó que estudiar la pobreza compromete a preguntarse “a quién sirve lo que enseñamos” y qué problemas se investigan. A los estudiantes les pidió acercar su formación a estas realidades: preguntar, escuchar y dejar que el encuentro con otros transforme su manera de comprender el país.

“La pobreza es una incomodidad”

El subsecretario de Políticas Públicas y Planeación Social y Económica, Daniel Monsalve, describió la pobreza como una gran incomodidad que transforma la vida, que no se va y que no deja hacer nada. Como ejemplos de situaciones que requieren atención, mencionó los pagadiarios y el abandono de adultos mayores, niños y mujeres, y subrayó que la academia y el sector público deben unirse para revisar estos temas.

Desde la Alcaldía, David Armando Alonzo Cristancho, director de Diversidad Sexual, Poblacional y de Género del Distrito, explicó cómo su oficina llegó a este debate. Al trabajar con grupos étnicos, personas con discapacidad y población LGBT, concluyeron que cada grupo enfrenta violencias específicas, pero que “la principal razón de desigualdad es la pobreza”. Su ejemplo fue directo: una persona puede ser homosexual, negra, mujer o tener una discapacidad, “pero si tiene todo el impulso económico seguramente las condiciones van a ser distintas”.

Alonzo anunció tres estudios que se discutirán en el Congreso: las distintas formas de informalidad laboral (de subsistencia, voluntaria, inducida o mixta), la prevención de la habitabilidad de calle y el impacto de los recortes de agua de 2025. Sobre este último punto, preguntó qué pasa con el 11,4 % de los hogares bogotanos que viven en pobreza multidimensional del agua de forma permanente, y recordó que en la población rural esa privación llegó a 63,5 % en 2025.

También hizo un llamado de conciencia a los asistentes: “Esta conversación sobre la pobreza la estamos dando desde un lugar relativamente cómodo”. Para quienes viven la privación, dijo, las soluciones “son una urgencia, son una emergencia vital”.

Crecimiento sin distribución

El director del Centro de Estudios Oikonomía, Héctor Martínez Vovaleda, recorrió el pensamiento de Adam Smith, Amartya Sen, Atkinson, Banerjee y Duflo, Piketty, Stiglitz, Milanovic, Acemoglu y Robinson. Partió de una constatación: “Pocas preguntas han ocupado tanto a los economistas como la de por qué algunos hogares son pobres y por qué los frutos del crecimiento se reparten como se reparten”.

Su conclusión fue que la pobreza no depende solo del tamaño del ingreso de una sociedad, sino de cómo se distribuye. “Cuanto más desigual es un país, menos se traduce el crecimiento en reducción de la pobreza. Por eso, ambos fenómenos deben estudiarse juntos”, afirmó.

Del diagnóstico a la política pública

En las conferencias magistrales, la economista sénior del Banco Mundial María Eugenia Dávalos presentó las oportunidades para reducir la pobreza y la desigualdad en el país. Señaló que Colombia ha avanzado en pobreza, pero enfrenta dificultades con la desigualdad y la movilidad social, con un Gini cercano a 54,6.

Explicó que el mercado laboral ha sido clave para reducir la pobreza, aunque los más pobres acceden menos al empleo formal, que el sistema de protección social es fragmentado y que los municipios más pobres tienen menor capacidad de gestión. Entre las prioridades mencionó mejorar la conectividad territorial, fortalecer las instituciones y gestionar los riesgos climáticos, que golpean con más fuerza al Pacífico y al Caribe.

Por su parte, el economista y exdirector del Departamento Nacional de Planeación Jorge Iván González centró su exposición en la relación entre pobreza, distribución y finanzas públicas. Mostró que el Gini de ingresos de los hogares es de 0,54, pero el de riqueza sube a 0,72, el de tierra a 0,92 y el accionario a 0,90. Presentó también datos sobre la concentración del ingreso en el 1 % más rico, comparó la tarifa del impuesto predial de Bogotá (11,5 por mil) con la de otras ciudades y el efecto de impuestos y transferencias sobre la desigualdad en Colombia frente a otros países.

La jornada de la tarde instaló la mesa “Evolución de la pobreza: variables macroeconómicas, distribución de ingresos e informalidad. Un análisis comparativo 1991-2020”, y continuó con ponencias sobre nuevas metodologías de medición de la pobreza multidimensional.

El Congreso, que reúne investigadores, estudiantes, servidores públicos y organizaciones de la sociedad civil, se articula en cinco ejes: medición de la pobreza, movilidad social y trampas de pobreza, desigualdades territoriales y poblacionales, cambio climático y transiciones justas, y desigualdades globales. Las jornadas incluyen además la muestra documental “Este no es mi lugar” y cierran con el panel “El arte como agente de transformación social”.

La Rectora lo resumió al declarar inaugurado el encuentro: la apuesta es construir “una sociedad en la que cada persona pueda desarrollar sus capacidades y vivir con dignidad”.