La ingeniería estructural ha tenido en los últimos años avances muy importantes como resultado de la investigación, del estudio del comportamiento de estructuras con el transcurso del tiempo, del desarrollo de nuevos materiales y de las nuevas tecnologías informáticas y computacionales que facilitan el análisis y diseño. En consecuencia, la cantidad de conocimientos básicos que requiere un ingeniero estructural para el desarrollo de los proyectos que deberá emprender durante su vida profesional es tal que los cursos de pregrado son insuficientes para proporcionárselos.
A la par con estos avances y desarrollos, el diseño de estructuras se ha convertido en una labor de gran complejidad. El desarrollo de nuevos sistemas y tipos estructurales, como edificios de gran altura, edificaciones y puentes para cubrir grandes luces y soportar cargas altas, cimentaciones para equipos especiales, sistemas de contención de tierra de gran altura, entre muchos otros, ha aumentado exponencialmente la cantidad de conocimientos necesarios para analizarlos y diseñarlos.
El desarrollo de nuevos materiales, por ejemplo concreto de alto desempeño, concreto de baja retracción, concreto con fibras, polímeros, materiales compuestos, láminas, telas y barras de fibra de carbón y vidrio, junto con materiales tradicionales considerados desde nuevas ópticas, como la madera, la arcilla cocida y la tierra, con características y propiedades muy diferentes, también han aumentado la complejidad de la labor del ingeniero estructural.
En Colombia, la mayor parte de la población vive en zonas sísmicas; por tanto, se requiere que profesionales calificados realicen el diseño, la evaluación y el reforzamiento sismorresistente de edificaciones, quienes deben acreditar, de acuerdo con la Ley 400 de 1997, al menos cinco años de experiencia o, en su defecto, estudios de posgrado. Esta ley también exige, junto con leyes posteriores, que las edificaciones de instituciones prestadoras de salud, y las que albergan gran cantidad de personas como colegios e iglesias, se deben evaluar y, eventualmente, reforzar sísmicamente.
Como resultado de estas leyes y de la comprensión de la magnitud de las pérdidas económicas y humanas que pueden producir sismos de gran intensidad en centros urbanos como Bogotá, se lleva a cabo un gran número de reforzamientos sísmicos en esas edificaciones. El diseño de dicho reforzamiento presenta diferencias importantes con el diseño estructural de edificaciones nuevas. En este campo ha habido mucha investigación en todo el mundo, la cual permite acumular un cuerpo de conocimientos importante, que exige la adecuada preparación de las nuevas generaciones de calculistas estructurales.
Además, el país está inmerso en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, como la ampliación de la red vial, ampliación de aeropuertos y puertos, construcción de plantas de purificación y de tratamiento de aguas. Todos ellos demandan ingenieros civiles altamente calificados en el diseño de estructuras metálicas, de concreto reforzado y de concreto preesforzado, con amplios conocimientos sobre el comportamiento y la durabilidad de estos materiales.
Como se dijo, una proporción muy importante del país carece de vivienda propia y, peor aún, un porcentaje muy alto de la población más vulnerable no tiene vivienda digna y vive en condiciones infrahumanas. El costo de una vivienda depende mucho del precio de los materiales y del sistema estructural utilizado.
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