Los riesgos existen en cada una de las acciones de la vida diaria. Toda acción o plan conlleva incertidumbre.
Los proyectos se realizan sobre planes, y en forma natural, los riesgos estarán presentes durante todo el ciclo de vida de los mismos. La única forma de llevar al éxito un proyecto es a través de una gerencia de riesgos consistente, completa y con mucha visión de todos los elementos que ésta implica administrar.
Administrar riesgos con efectividad es una labor exigente que demanda mucha creatividad, visión e intuición, como elementos subjetivos. Como elementos objetivos requiere un proceso de planeación, identificación y análisis de cada una de las áreas de un proyecto, así como de conocimiento y experiencia para estructurar los mejores planes, varios de ellos con impacto en la línea de base inicialmente estimada.
Por lo tanto, el único camino para convivir con la incertidumbre y dominarla en buena medida, para administrar los elementos adversos internos y externos (conocidos y desconocidos) y cambios en todos los niveles, en forma dinámica y certera, es hacer una gerencia de riesgos sistemática y consistente.
Una buena gerencia de proyectos implica una buena gerencia de riesgos.